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Enemigos públicos

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Casi un año de indagaciones que se dirimen en un folio. La Fiscalía de Guadalajara ha archivado las diligencias que en noviembre de 2013 abrió contra Joaquín Ormazábal a raíz de la denuncia interpuesta por el secretario-interventor de nuestro Ayuntamiento al no considerar constitutivas de delito las pruebas aportadas con las que se le pretendía imputar los delitos de prevaricación y malversación de caudales públicos. Y no por menos esperada, la resolución judicial deja de ser una estupenda noticia. Que despeja cualquier atisbo de duda que algunos se han encargado de airear.

 

Para los que conocemos el percal, no había lugar a la sorpresa. Estábamos convencidos que la denuncia en cuestión no iba a prosperar. Simple y llanamente, porque no había fundamentos.

 

Y lo decimos con conocimiento de causa. Aunque no compartimos las mismas siglas políticas, a pesar de no estar siempre de acuerdo, a sabiendas de las discrepancias que nos separan y las coincidencias que nos unen, si de algo podemos dar testimonio es de la honradez y honestidad del alcalde de Yebes. Primero, porque jamás nos ha dado motivos para pensar lo contrario. Y en segundo lugar porque, en caso de haber sido nosotros los denunciados, ellos tampoco nos hubieran dejado en la estacada. Al fin y a la postre, si Joaquín hubiera incurrido en alguna falta no solo sería atribuible a su persona; habría que hacerla extensiva al resto de los concejales que integramos el equipo de Gobierno.

 

A nadie se le escapa que esa denuncia ahora desestimada iba dirigida contra la línea de flotación de este Gobierno. Y si me apuran, contra todos y cada uno de los vecinos y vecinas de Yebes y Valdeluz.

 

Entre otras cosas, porque entre los reparos de Intervención que el denunciante aportó como pruebas para argumentar su acusación estaba el contrato del servicio interurbano de transporte por autobús. Una de las reivindicaciones más aclamadas por los ciudadanos de este municipio. Por si acaban de incorporarse como vecinos de pleno derecho, deben saber que de los 43 autobuses que cada semana efectúan parada en Yebes y Valdeluz, veintiocho son sufragados por este Ayuntamiento, es decir, más del 65%. O lo que es lo mismo, con los impuestos de todos y cada uno de nosotros.

 

De haber prosperado esa demanda, al alcalde se le hubiera abierto juicio sumarial por haber firmado las facturas que permiten que, cada día y desde hace tres años y medio, dispongamos de un servicio digno de autobuses. Un servicio que hasta entonces era ridículo. Vamos, lo que se dice una soberana chapuza. El Partido Popular creyó que con dos autobuses diarios de bajada y tres de subida había bastante. Y los fines de semana, que cada cual se buscase la vida como buenamente pudiera. Como lo oyen. Cinco, ni uno más ni un menos. Esas eran las circulaciones que pagaba la Junta de Comunidades, que es la que ostenta las competencias en la materia. En eso precisamente basaba el secretario una de las premisas de su denuncia. Las mismas atribuciones que tiene el Gobierno de Mª Dolores de Cospedal en materia educativa, dicho sea de paso. Con la diferencia que los autobuses son una inversión que podemos asumir. Lo del colegio ya son palabras mayores.

 

Al anterior gobierno del PP le costó alguna que otra manifestación vecinal esta reclamación. No sirvió de nada. Preocupados por acumular liquidez en el banco, no estaban por la labor de gastar los dineros en dar servicios a los vecinos. Aquello no iba con ellos. Había que conformarse con ver pasar de largo los autobuses que nuestro vecino Horche prestaba con cargo a sus presupuestos. Con cara de bobalicones. Saldo de ricos, servicios de pobres. Así es el modelo de gestión del Partido Popular.

 

¿Qué hubiera ocurrido en el hipotético caso de que hubiese salido adelante la demanda? Pues al margen de las responsabilidad personales, que tendríamos que haber suspendido de manera fulminante el servicio de autobuses. Por no hablar de la Escuela Infantil Municipal cuya apertura, que cuenta con todas las bendiciones de la Junta de Comunidades, el denunciante ponía en tela de juicio. O las casetas que en fiestas se ponen a disposición de las peñas y que el secretario reparó al entender que no era necesario el equipo de aire acondicionado que llevan incorporado. Sin comentarios. Reír por no llorar.

 

Como diría aquel entrañable anciano de Majaelrayo en el anuncio, ¿y el PP de Yebes que opina de esto? Pues la callada por respuesta. Porque son de esos que tiran la piedra y esconden la mano. Ellos que tanto han cacareado durante estos meses. Que han hecho hábito de esas amenazas con las que amagan y que nunca cumplen. Ellos que se dedican a mirar a las musarañas mientras otros les hacen el trabajo. Ellos que no satisfechos con esa dejadez, se permiten emitir juicios de valor sobre los demás e insinuar la comisión de supuestos delitos en artículos y comentarios infumables. Sin vergüenza ni medida, fieles a su estilo.

 

El alcalde ha exigido a Manuel Vioque y Ángel Álamo que entreguen sus actas de concejales para que sean otros los que representen a sus votantes. No sin antes pedir públicas disculpas por las injurias vertidas durante estos meses. Pero no tienen ni las agallas ni la dignidad necesaria para hacerlo. Porque con la credibilidad por los suelos y en retirada como están, solo les interesa la provocación y la trifulca. Ahí se desenvuelven a pedir de boca. Que no cuenten con nosotros.

 

Última actualización el Jueves, 06 de Noviembre de 2014 10:53  
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